El proyecto busca educar a la población sobre el aprovechamiento de la materia orgánica para evitar que termine en los vertederos. Ulises Delgado explicó que los ciudadanos pueden colaborar entregando desde sus domicilios residuos cotidianos como cascarones de huevo, restos de frutas y verduras, tortillas, pan, y follaje o restos de jardinería.
El material recolectado es procesado mediante compostaje con la ayuda de lombrices rojas de California, transformando los desechos en humus de lombriz, un fertilizante y abono 100% orgánico de alta calidad.
Ciudadanos que ya han utilizado este abono respaldan la iniciativa. Natividad Aldai Alarcón, habitante local y usuaria del humus, destacó los beneficios visibles en sus plantas: “Es muy benéfico, pone muy bonitas las plantas y salen más hijuelos. Tiene muchas propiedades”.
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