El Allianz Arena fue testigo de un choque de titanes que terminó en tablas (1-1), un resultado que deja sensaciones encontradas pero un camino trazado. El París Saint-Germain de Luis Enrique demostró por qué es el rival a batir en Europa, dominando gran parte del encuentro y quedándose a escasos segundos de llevarse un botín perfecto de Múnich.
¡Hey! También estamos en Whatsapp. Comienza a seguirnos ahora 😉
Pese al zarpazo agónico de Harry Kane, la sensación en el ambiente es que este PSG tiene la mirada fija en un objetivo histórico: el bicampeonato. Con un bloque sólido y figuras emergentes como Désiré Doué, los parisinos parecen estar preparando las maletas para la gran cita en el Puskás Aréna de Budapest.
