El atleta extremo se lanzó desde un avión a más de 7,000 metros de altura sin paracaídas ni traje de alas, logrando aterrizar a salvo en una red gigante instalada en el suelo.
La asombrosa maniobra convierte a Aikins en el primer y único hombre en la historia de la aviación y el paracaidismo en saltar al vacío sin ningún tipo de equipo de vuelo y sobrevivir para contarlo.
El salto comenzó en una zona de la atmósfera donde el oxígeno es mínimo y las temperaturas son extremadamente bajas, obligando al aventurero a utilizar una máscara de oxígeno durante los primeros segundos de su descenso. Tras desprenderse de ella, Aikins cayó a una velocidad terminal de casi 200 kilómetros por hora, guiado únicamente por las corrientes de aire, los instrumentos GPS en su casco y las señales visuales instaladas en tierra.
El mayor desafío de la misión era el aterrizaje. Sin un paracaídas para frenar el impacto, la vida del saltador dependía por completo de su precisión milimétrica para apuntar su cuerpo hacia una red especial de 30 por 30 metros, suspendida a unos 20 pisos de altura del suelo.
Un giro final perfecto: Segundos antes de tocar la estructura, Aikins maniobró en el aire para girar sobre su propio eje y aterrizar de espaldas, la única posición física que permitía a la red absorber la brutal energía del impacto sin causarle lesiones mortales.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero