Las temperaturas ambientales, que han superado de manera persistente los 43 grados.
Las redes sociales y los talleres mecánicos de la zona metropolitana de Phoenix han documentado casos inusuales de capós y cofres de automóviles visiblemente hinchados o deformados debido a la acumulación de calor extremo bajo el motor, sumado a molduras, defensas y accesorios de plástico plástico que terminan completamente derretidos tras quedar expuestos directamente al sol del desierto.
Expertos automotrices explican que el calor extremo acelera de manera agresiva las reacciones químicas internas de las baterías, degrada fluidos esenciales y deforma plásticos de ingeniería del interior y exterior que, bajo condiciones normales, resisten la intemperie.
Las autoridades estatales instan a la población a evitar salir en las horas pico de radiación solar, proteger sus vehículos en la medida de lo posible y extremar precauciones para mitigar los efectos de este verano implacable.
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