De acuerdo con reportes locales, los especímenes son mantenidos en cautiverio y alimentados de manera constante hasta que alcanzan las dimensiones requeridas por los compradores. Una vez que el animal logra el tamaño y grosor óptimos en su piel, los criadores proceden a su sacrificio utilizando descargas eléctricas.
El uso de la electricidad, según expertos e investigadores en bienestar animal, es una técnica empleada por los cazadores furtivos y traficantes para evitar infligir daños visibles en la piel del reptil, la cual pierde valor comercial si presenta cortes, perforaciones o cicatrices causadas por métodos mecánicos tradicionales.
Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos de los animales señalan que este procedimiento genera un sufrimiento extremo en los ejemplares, además de constituir un delito grave contra la biodiversidad y la vida silvestre.
La piel de cocodrilo continúa siendo uno de los insumos más codiciados en la industria de la marroquinería de lujo no regulada, utilizándose para la confección de bolsos, calzado, cinturones y accesorios de alto valor económico. Esta constante demanda incentiva la proliferación de criaderos irregulares que operan al margen de las autoridades ambientales.
Las autoridades competentes han reiterado el llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier centro de acopio o cría ilegal de especies protegidas, recordando que la posesión, comercialización y sacrificio no regulado de fauna silvestre conlleva severas sanciones penales.
¡Hey! También estamos en Whatsapp. Comienza a seguirnos ahora 😉
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero.
Únete al nuevo canal de WhatsApp y mantente informado de todas las noticias que suceden cerca de ti.













