El delfín rosado, considerado una de las criaturas más emblemáticas y fascinantes de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, continúa asombrando al mundo científico. Recientes monitoreos y exhaustivos estudios sobre la fauna amazónica han permitido a los biólogos profundizar de manera sin precedentes en la morfología, sexualidad y la extraordinariamente variada dieta de este cetáceo de agua dulce, consolidándolo oficialmente como la especie de delfín de río más grande del planeta.
Uno de los descubrimientos que más llama la atención de los expertos está relacionado con su transformación física. A diferencia de lo que se podría pensar debido a su nombre popular, los delfines rosados no nacen con este color; cuando son crías presentan un tono completamente grisáceo.
A medida que crecen y entran en la etapa adulta, los ejemplares van adquiriendo su característico y llamativo color rosado. Los investigadores detallan que esta coloración final se debe principalmente al desgaste natural de la piel a lo largo de los años y a la visibilidad de los vasos sanguíneos superficiales que se encuentran debajo de ella.
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