El protagonista del incidente fue el dron kamikaze Arash-2, uno de los activos más avanzados de Teherán en la actual escalada de tensiones.
El impacto se registró en una base que alberga tropas y activos de la coalición liderada por Estados Unidos. Aunque los sistemas de defensa aérea se activaron, al menos una unidad logró alcanzar su objetivo.