A más de un siglo de su institucionalización, el Día de las Madres no solo es una fecha de flores y festejos, sino también un punto de reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad actual.
Aunque la veneración a las figuras maternas tiene raíces antiguas desde el culto a la diosa Rea en Grecia o Cibeles en Roma, hasta la devoción prehispánica y su posterior sincretismo con la Virgen de Guadalupe—, la celebración oficial en México tiene un nombre propio: Rafael Alducin.
El 13 de abril de 1922, el fundador del diario Excélsior lanzó una convocatoria para establecer el 10 de mayo como un día dedicado a las madres. La propuesta fue acogida con entusiasmo por el entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, y diversos grupos religiosos. México se convirtió así en el primer país latinoamericano en oficializar esta conmemoración.
En la década de 1920, surgieron movimientos en Yucatán que promovían la educación sexual y la planificación familiar. Según los críticos, la institucionalización del Día de las Madres sirvió para reforzar el modelo tradicional de la “madre abnegada” y contrarrestar las ideas emancipadoras de la época.
El 10 de mayo sigue siendo la fecha con mayor derrama económica después de las fiestas decembrinas. Los restaurantes se llenan y las florerías agotan su inventario. No obstante, el significado de la fecha está evolucionando: de un rito de obediencia y abnegación, hacia un reconocimiento real de los derechos, el esfuerzo y la autonomía de las mujeres que dan vida y sostienen el tejido social del país.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero