Lo que para muchos parecen productos inofensivos, representa una grave amenaza ambiental debido a su lenta degradación, un proceso que genera microplásticos tóxicos y emite gases de efecto invernadero durante todo su ciclo de vida.
Comerciantes locales, como la señora Silvia Alcaraz, reconocen estar al tanto de los riesgos que conllevan estos materiales, pero admiten que se siguen utilizando por su practicidad y bajo costo. “Como es desechable, pues hay que tirarlo a la basura. Ahora sí que... ayudarnos a levantar toda esa basura para que se vaya a reciclar o a donde vaya”, comentó, reflejando la dependencia que aún existe hacia estos productos.
Ambientalistas advierten que la falta de cumplimiento de esta normativa tiene un destino final devastador: el océano. Vivian Heredia, especialista en medio ambiente, explicó en entrevista telefónica que muchos de estos desechos, aunque se tiren en suelo firme, terminan siendo arrastrados hacia el mar.
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