El monte Pedra da Gávea, un imponente monolito que se eleva a 842 metros sobre el nivel del mar, es hoy mundialmente famoso no solo por sus vistas de ensueño, sino por una estadística alarmante: su peligrosidad extrema.
Aunque las redes sociales están inundadas de imágenes de turistas colgando “al vacío” con una sonrisa, la realidad detrás de cámara es cruda. La mayoría de los accidentes ocurren en el sector conocido como “Carrasqueira”, una pared de roca casi vertical que requiere escalada técnica, pero que muchos turistas intentan subir sin equipo ni experiencia.
Entre 2011 y 2017, las estimaciones de incidentes y fallecimientos en la zona alcanzaron cifras preocupantes, vinculadas principalmente a caídas libres durante intentos de fotografías arriesgadas y a cambios climáticos súbitos (como rayos y neblina) que desorientan a los senderistas.
La falta de guías profesionales y el exceso de confianza son los principales detonantes de las tragedias.