Para Tito, su trabajo va más allá de la venta; es una labor de convencimiento y alegría. Con su característica melodía y frases como “Dóñita, cómprele uno para su hijito”, logra que los niños se emocionen con figuras de caballos, jirafas y tortugas.
A pesar de la llegada de celulares y juguetes modernos, el brillo de los globos y las pelotas sigue atrayendo las miradas de los más pequeños.