A diferencia de las cuevas subterráneas completamente oscuras, los sumideros de gran apertura como Tongtianluo permiten la entrada filtrada de luz solar. Esto, sumado a los altos niveles de humedad constante y la protección contra los vientos extremos o los cambios drásticos de temperatura, convierte el fondo del abismo en un “invernadero” natural.
Botánicos y exploradores que han descendido a la fosa reportan que el ecosistema del fondo alberga especies vegetales que han desaparecido o evolucionado de forma distinta en la superficie. Los expertos señalan que el aislamiento geográfico de casi cien metros ha protegido a estas plantas raras de la intervención humana, la contaminación y las presiones del cambio climático global.
Este tipo de formaciones geológicas, denominadas localmente en Asia como Tiankeng (que se traduce literalmente como “fosas celestiales"), son célebres por albergar bosques subterráneos primitivos. El hallazgo en la cueva de Tongtianluo refuerza la necesidad urgente de declarar estas zonas como reservas naturales estrictas.
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