A diferencia de otros métodos, el chichorro requiere de una gran fuerza física y la colaboración de varias personas (a veces hasta 20 o 30) para arrastrar las pesadas redes desde el mar hacia la arena.
El producto obtenido se distribuye principalmente en mercados locales, garantizando frescura y precios accesibles para la población guerrerense.
Los pescadores monitorean el mar constantemente; si ven movimiento de peces, lanzan la red; de lo contrario, aguardan el momento oportuno para evitar el desgaste innecesario.
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