Lo que inició como una estrategia nacional para combatir la obesidad infantil y apoyar la economía de las familias guerrerenses, hoy se traduce en estructuras metálicas oxidadas y depósitos de basura dentro de los planteles educativos.
El colapso de una promesaInstalados hace aproximadamente una década en escuelas de nivel básico y bachillerato en Acapulco, los bebederos de agua purificada gratuita prometían ser una solución integral. Sin embargo, directivos de instituciones como la Secundaria General “Alfonso Ramírez Altamirano” y la Primaria “Miguel Hidalgo” denuncian que la falta de mantenimiento y presupuesto los condenó al fracaso.
El impacto no es solo de infraestructura. Luis Monroy, subdirector escolar, señala que ante la inoperatividad de los bebederos, los estudiantes se ven obligados a comprar botellas de agua que superan los 20 pesos. Para una población estudiantil de escasos recursos, esto representa un gasto diario significativo que el programa pretendía eliminar.
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