Antes de aplicar fuego, se utilizan potentes ventiladores industriales para llenar la vela de aire ambiente. En esta fase, el globo todavía yace en el suelo.
Una vez que el globo tiene suficiente volumen, el piloto acciona el quemador. El aire frío del interior se calienta rápidamente, generando la sustentación necesaria para enderezar la canastilla y elevarse suavemente hacia el cielo.
Para descender, el piloto simplemente deja que el aire se enfríe o abre una válvula en la parte superior para liberar un poco de aire caliente, permitiendo que el globo pierda fuerza de ascenso.