El hallazgo, con una antigüedad estimada de 12,000 años (aproximadamente 10,000 a. C.), muestra un rostro grabado en la parte superior del pilar, caracterizado por sus contornos marcados, ojos profundos y una nariz recta y ancha.
Durante décadas, los investigadores sostuvieron la hipótesis de que los gigantescos pilares en forma de “T” hallados en recintos como Göbekli Tepe y Karahan Tepe representaban estilizaciones abstractas de la figura humana, apoyándose en la presencia de brazos y manos esculpidos en sus laterales. Sin embargo, este relieve confirma de manera directa la teoría al integrar por primera vez los rasgos faciales en el propio monolito.
Claves del descubrimiento
- Sociedad cazadora-recolectora: El monolito perteneció a comunidades del Neolítico precerámico, previas a la invención de la agricultura y la cerámica, lo que desafía las teorías tradicionales sobre cuándo surgieron la arquitectura monumental y el arte representativo.
- Capacidad simbólica: Evidencia un alto grado de abstracción, autorrepresentación y sofisticación técnica en las poblaciones prehistóricas del Próximo Oriente.
- Contexto ceremonial y doméstico: La pieza se localizó en un área rodeada de muros de piedra y herramientas de molienda, lo que sugiere una interacción continua entre las actividades cotidianas y los rituales simbólicos.
Las labores de excavación e interpretación del contexto ceremonial de este pilar continúan bajo el proyecto arqueológico de la región, con el fin de profundizar en su significado ritual y comprender los orígenes del pensamiento simbólico humano.
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