Con 19 años de experiencia, José Luis es el responsable de crear los espectáculos visuales que deslumbran a locales y turistas cada 31 de diciembre en la emblemática Bahía de Acapulco.
Explica que el ruido generado dura solo unos segundos y se mantiene dentro de los decibeles permitidos por las autoridades, siendo, en su opinión, menos dañino para las mascotas que el ruido constante de escapes de autos o música a alto volumen.
Este oficio, que requiere permisos oficiales y capacitación en primeros auxilios, sigue siendo el motor de vida de la familia Sandoval, quienes ven en cada explosión no solo ruido, sino un arte que engalana las celebraciones más importantes de Guerrero.