Reportes locales indican daños severos en infraestructuras estatales, incluyendo un edificio vinculado a la Asamblea de Expertos y sedes de seguridad interna.
La ciudad vive bajo el sonido constante de las sirenas de ataque aéreo. Las principales autopistas, usualmente congestionadas, lucen vacías mientras la población se refugia o intenta evacuar hacia zonas rurales.