El siniestro, que comenzó durante la noche, movilizó a un impresionante contingente de bomberos y equipos de rescate que lucharon contra las llamas de manera ininterrumpida hasta la mañana siguiente.
Las columnas de humo negro y las intensas llamaradas, visibles a kilómetros de distancia, envolvieron por completo las instalaciones afectadas, generando una situación de alta prioridad para las autoridades de la provincia.
En cuestión de minutos, el fuego devoró por completo el taller de miles de metros cuadrados, provocando el colapso de una sección del techo debido a las altísimas temperaturas. La densa humareda se elevó decenas de metros en el aire, complicando la visibilidad en las zonas aledañas del complejo industrial.