Conocido por los lugareños como el “santo milagroso”, esta pequeña imagen religiosa se ha convertido en el protector y el pilar espiritual del pueblo.
La tradición oral cuenta que el Niño Manuelito fue visto hace muchos años jugando a la orilla del mar con otro pequeño. Tras entablar conversación con un habitante de la zona, decidió quedarse de manera permanente en este poblado costero con la promesa de cuidarlo y bendecirlo. Desde entonces, lo que comenzó como un relato local ha crecido hasta transformarse en una fervorosa devoción.
Para los pobladores, los milagros atribuidos a la imagen no son meras leyendas, sino realidades palpables. Don Rogelio Pérez, uno de los habitantes que asegura haber recibido su ayuda en momentos críticos de salud familiar, comparte su experiencia:
“Si yo estoy enfermo, yo le pido... '¿Sabes qué, Niñito? Quiero que me sanes’... de mi esposa que se me enfermó ella, se me vio grave y pues... uno a veces sin dinero para levantarse con los doctores, pues es mucho dinero para unas operaciones grandes”, relató visiblemente conmovido.Por su parte, Víctor Alfonso Osuna reitera la efectividad de sus oraciones:
“Es muy milagroso la verdad y nosotros mismos lo hemos vivido. Le hemos pedido favores o milagros y sí los ha concedido”.Como muestra de agradecimiento, los fieles suelen cumplir mandas que van desde llevarle música de banda, agrupaciones de mariachis o incluso organizar pequeños festejos en su honor dentro de la comunidad.
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