Este impactante lugar alberga los restos de aproximadamente 4,000 frailes capuchinos que fallecieron entre los años 1528 y 1870. Lo que hace verdaderamente única a esta cripta es la disposición de los cuerpos. Rompiendo por completo con el diseño de las tumbas tradicionales, un artista anónimo utilizó los propios huesos de los religiosos para decorar de forma milimétrica cada rincón del espacio.
Calaveras, pelvis y vértebras fueron minuciosamente seleccionadas y dispuestas en las paredes y techos, dando vida a una ornamentación macabra pero con un nivel de detalle asombroso.
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