El fenómeno meteorológico extremo, característico de las semanas previas a la temporada de monzones en el norte de la India, avanzó sobre la urbe como una colosal pared de arena de tonalidades negras y amarillas que devoró el horizonte en cuestión de minutos.
De acuerdo con los reportes de las autoridades de tránsito locales, la densidad del polvo redujo la visibilidad en las autopistas a prácticamente cero. Decenas de automovilistas y motociclistas se vieron obligados a encender sus faros de emergencia y detener por completo su marcha en los acotamientos para evitar colisiones múltiples en condiciones de manejo catalogadas como de alto riesgo.