Cada vez que se registran precipitaciones en la zona, el paisaje se transforma drásticamente, tiñendo el suelo y las aguas de la orilla de un rojo intenso y vibrante.
Más allá de su atractivo turístico, este mineral rojo es comestible y se utiliza localmente como especia en la gastronomía de la isla, además de tener aplicaciones industriales en la fabricación de cosméticos y pinturas.