Desde el pasado mes de diciembre, la producción de pescado ha caído drásticamente, afectando la economía de cientos de familias que dependen de esta actividad.
De acuerdo con los testimonios de los pescadores locales, como el señor Juan Valdez, el nivel del agua en la laguna ha sobrepasado sus límites habituales. Esta inundación de las zonas bajas ha provocado que los bancos de peces se refugien en lo profundo de los manglares y carrizales, donde las redes y artes de pesca no pueden alcanzarlos.