Lo que antes era un paseo tradicional tirado por caballos, se ha convertido hoy en un espectáculo de luces y motores, generando opiniones divididas entre locales y visitantes.
El cambio no fue casualidad, sino el resultado de la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal en el estado de Guerrero. A partir del año 2019, se determinó el retiro definitivo de los caballos que jalaban estas carrozas.
Hoy, los caballos han sido sustituidos por cuatrimotos y vehículos motorizados, permitiendo que las calandrias sigan operando bajo un nuevo esquema legal y ético.