Se trata de Dominga García, una mujer originaria de Oaxaca y residente del puerto, quien cada día es escoltada por sus dos perros, Ñuño y Canela, en una rutina que demuestra que el amor animal no conoce de carencias.
Cada mañana, Dominga sale de su casa para cumplir con su jornada laboral. Sin embargo, Ñuño y Canela se niegan a quedarse atrás. Los dos canes la acompañan hasta el corazón de la ciudad, donde Dominga les deja alimento y agua antes de bendecirlos y partir a trabajar.