La historia de este arraigado sabor comenzó con doña Margarita García Mora, quien llegó a San Jerónimo en 1969 tras contraer matrimonio.
Fue su suegra quien le enseñó los secretos de la elaboración del chorizo y el queso, un oficio que doña Margarita abrazó inicialmente por necesidad para sacar adelante a sus cuatro hijas. “Bonito, bonito, no quiero que se pierda... porque yo lo hice por necesidad”, expresa con nostalgia y orgullo al ver que su esfuerzo sigue rindiendo frutos.
A pesar de las dificultades socioeconómicas que trajo consigo la pandemia y que pusieron al negocio al borde del cierre definitivo, la tradición encontró un nuevo respiro en las manos de las siguientes generaciones.
El proceso sigue siendo totalmente casero y riguroso. Según detalla Jazet, el tiempo de cuajado toma entre 30 y 40 minutos; posteriormente se rompe la cuajada y se desbarata manualmente para separar los sólidos del suero líquido. Este suero no se desperdicia, ya que es reutilizado para la elaboración de requesón, diversificando la oferta de productos que incluye quesos frescos, queso de cincho y el tradicional requesón.
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