Uno de los puntos más críticos se localiza en la carretera Cayaco-Puerto Marqués, a la altura de la iglesia de San Pablo Apóstol, donde las lluvias han profundizado de manera alarmante el deterioro del pavimento.
Vecinos y usuarios frecuentes de la zona denunciaron que uno de los carriles presenta profundos baches y zonas fracturadas que se inundan con facilidad, dificultando la visibilidad del estado real del camino.
Esta situación obliga a los automovilistas y motociclistas a realizar maniobras repentinas para cambiar de carril, lo que incrementa significativamente el riesgo de que ocurra un accidente vehicular, de manera especial en las horas de mayor flujo de tráfico.
Los peatones también enfrentan serias dificultades. Testimonios de personas que transitan diariamente por el lugar señalan que los espacios destinados para esperar el transporte público o cruzar la calle se encuentran completamente anegados por el agua y el lodo, comprometiendo su seguridad al verse forzados a caminar cerca de los carriles de circulación.