Una de las protagonistas de esta historia es Doña Yola, una comerciante que ha dedicado su vida a este oficio. En su puesto, los visitantes pueden encontrar una gran variedad de productos:
Más que un simple comercio, estos puestos representan el sustento de muchas familias y una forma de mantener viva la identidad de la región. Los clientes frecuentes, como Consuelo Liborio, aseguran que es imposible pasar por Copala sin detenerse a disfrutar de la calidez del servicio y el sabor inigualable de los plátanos preparados al momento sobre las brasas.