Un coleccionista de antigüedades descubrió, entre restos de vajillas y objetos comunes, un juego de cubiertos pertenecientes a un soldado de la Segunda Guerra Mundial.
El comprador, cuya identidad se mantiene en reserva, buscaba piezas de plata o utensilios de época cuando se topó con un set de metal desgastado pero con grabados inusuales. Tras una limpieza superficial, se reveló que las piezas no eran cubiertos domésticos ordinarios, sino equipo de campaña personalizado.