El prototipo más avanzado mide apenas 1 centímetro de largo y pesa menos de 0.3 gramos, lo que lo hace prácticamente ingrávido.
Este avance marca el inicio de una era de vigilancia total. Al ser casi invisibles al ojo humano y capaces de evadir los sistemas de defensa convencionales, estos dispositivos están diseñados para misiones de reconocimiento táctico y operaciones especiales en entornos de alta seguridad