Una de las dudas más frecuentes es si los sismos ocurren con más frecuencia en un horario específico del día. La respuesta de los científicos es contundente: los terremotos tienen exactamente la misma probabilidad de ocurrir por la mañana que por la tarde o la noche.
El análisis de amplios catálogos globales de sismos no muestra ninguna correlación estadísticamente significativa entre las horas del día y la tasa de ocurrencia de terremotos.
A diferencia de los mitos horarios, la posición de la Luna y el Sol sí tiene una relación demostrada con ciertos tipos de actividad sísmica, aunque no del modo alarmista en que suele difundirse:
Durante las fases de Luna llena y Luna nueva, las fuerzas gravitacionales del Sol y la Luna se alinean, generando las mareas más altas del ciclo (tanto en el océano como en la corteza terrestre, la cual se eleva y desciende varios centímetros).
En zonas de subducción (donde una placa se introduce debajo de otra) y en fallas someras de bajo ángulo cerca de las costas, las mareas altas reducen la presión de confinamiento que mantiene “sostenida” o bloqueada a la falla. Al disminuir esta presión, la falla se “libera” sutilmente, facilitando su deslizamiento.
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales como en Facebook: Azteca Guerrero, vía Twitter: @Azteca_Gro, Instagram: @tvaztecaguerrero y TikTok: @tvaztecaguerrero