Para los locatarios del Mercado Central, estos últimos días de Cuaresma son críticos. La inversión en inventario es alta y el producto es altamente perecedero.
Los vendedores estiman que, de no lograr la venta total de su mercancía antes del cierre de temporada, las pérdidas económicas podrían superar los $20,000 pesos por puesto, una cifra que impactaría severamente su estabilidad financiera anual.