El ataque se produce en una jornada de hostilidades generalizadas tras la operación conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán (denominada “Operation Epic Fury”)
Aunque el gobierno de Qatar sostiene oficialmente que no hubo daños materiales ni víctimas en áreas residenciales según sus censos preliminares, imágenes verificadas y videos en redes sociales muestran la caída de restos de un misil interceptado en las afueras de Doha, provocando una explosión y una densa columna de humo cerca de viviendas.