De acuerdo con los testimonios de los afectados, la problemática comenzó en el año 2013 con los embates del huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel. Lejos de recibir una solución definitiva, el paso del tiempo y la llegada de nuevos fenómenos meteorológicos, como los recientes huracanes Otis y John, terminaron por agravar los socavones y las fracturas en las edificaciones de la playa, dejando a la zona en un estado vulnerable.
Beto Palma, restaurantero de la localidad, detalló las extremas medidas a las que han tenido que recurrir para mantener el sustento de sus familias: “Nosotros pudimos como pudimos... tumbamos los restaurantes, lo hicimos de madera con nuestro recurso. Lo hicimos porque tenemos que trabajar, que sobrevivir con algo. Hemos empeñado hasta las prendas a veces porque no tenemos para levantar los restaurantes de material”.
Por su parte, Concepción Padilla, otra de las afectadas, compartió con tristeza cómo el suelo de sus comercios literalmente se hundió: “Da mucha tristeza ver cómo estamos... el área cómo está de afectada, se sumió. Se hicieron pozos como de dos metros hacia abajo. Como pudimos rellenamos, arreglamos más o menos, y vino Otis y nos fregó, y John nos completó porque se hicieron los socavones aquí en Puerto Marqués, que no había paso”.
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