Tras el evento, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil del Estado activó de inmediato las revisiones preventivas en los municipios colindantes, reportando hasta el momento saldo blanco sin víctimas ni afectaciones estructurales de consideración.
De acuerdo con el informe preliminar y de actualización emitido por el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el fenómeno natural se produjo a una profundidad de 34 kilómetros, ubicándolo como un evento de profundidad intermedia-superficial dentro de la franja del Pacífico mexicano.
Minutos después del temblor, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de Guerrero (SGIRPCGro) inició los recorridos de supervisión e inspección física en infraestructura clave, centros hospitalarios, planteles educativos y vías de comunicación de la región.
Las autoridades municipales de Atoyac de Álvarez reiteraron el llamado a la población a mantener la calma, al tiempo que personal de emergencias continúa atento ante cualquier reporte extemporáneo sobre fisuras en construcciones o eventuales réplicas.
El estado de Guerrero se localiza en una de las zonas tectónicas de mayor interacción sísmica en el país, propiciada por la subducción de la Placa de Cocos por debajo de la Placa Norteamericana. Eventos de magnitud moderada como el registrado este 10 de agosto forman parte del proceso continuo de liberación de energía sísmica en la franja costera.
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