Especialistas en vida silvestre alertan sobre un incremento significativo en la presencia de alacranes, cuyos avistamientos y picaduras aumentan de manera considerable en la región.
De acuerdo con expertos, la temporada de alacranes en Guerrero abarca principalmente de marzo a septiembre, coincidiendo con los meses de mayor radiación solar y precipitaciones.
El incremento en la temperatura ambiente provoca una aceleración en el metabolismo de estos arácnidos. Esto los vuelve notablemente más activos y los obliga a abandonar sus escondites habituales en busca de alimento o refugio, incrementando las probabilidades de interacción con las personas.
En caso de sufrir una picadura de alacrán, las autoridades de salud recomiendan acudir de inmediato a la unidad médica o centro de salud más cercano. La atención oportuna y la aplicación de antiveneno (faboterápico) previenen complicaciones graves o fatales en el organismo.
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