Durante meses, un matrimonio vivió una situación digna de una película de suspenso. El esposo se despertaba sobresaltado en mitad de la noche, asegurando que sentía un golpe físico.
Ante la persistencia de los “ataques” y el temor de que se tratara de un problema de sonambulismo o algo más extraño, la pareja decidió instalar una cámara de seguridad con visión nocturna en su dormitorio. Al revisar las grabaciones a la mañana siguiente, la verdad salió a la luz entre risas.