El dispositivo es una cápsula transparente y presurizada, equipada con un sistema de suministro de oxígeno que permite al ave observar el fondo marino con total claridad. El diseño garantiza que el loro se mantenga seco y seguro mientras “vuela” bajo el agua, siguiendo de cerca a su dueño durante sus inmersiones.
Gracias a este invento, el loro se ha convertido en uno de los pocos animales terrestres que ha podido contemplar de primera mano la biodiversidad de los arrecifes de las Bahamas. Mientras el hombre bucea, el ave puede reaccionar a los colores de los peces tropicales y las formaciones de coral desde la seguridad de su burbuja tecnológica.
Este proyecto destaca no solo por su complejidad técnica, sino por el deseo de integrar a las mascotas en actividades que, por naturaleza, les serían imposibles. La imagen de un loro navegando entre corales se ha vuelto un símbolo de cómo la tecnología puede expandir las experiencias compartidas entre humanos y animales.