Lo que para muchos era una fuente de sombra y fruta fresca, hoy luce una red protectora que impide que cualquier persona, o incluso animal, pueda disfrutar de su cosecha.
El propietario de la vivienda decidió instalar una malla que cubre gran parte de la copa del árbol. ¿El objetivo? Evitar que los transeúntes y vecinos “se lleven” los mangos que cuelgan hacia la calle. Sin embargo, la medida ha sido recibida con fuertes críticas por parte de la comunidad.
Excavadora arrolla a una multitud en un mercado local de Beijing, China