A pesar de apoyarse en un bastón para caminar, sus pasos son firmes hacia su lugar de trabajo, donde ha convertido la constancia en su forma de vida.
ara Don Pedro, su trabajo es el sustento de su hogar, donde vive con su esposa. A pesar del cansancio físico propio de su edad, su voluntad predomina:
“Sí me canso, pero es la necesidad de trabajar... mientras uno esté bien, trabaja”, afirma con una sonrisa que refleja su determinación.
Su historia es un testimonio vivo de cómo los oficios tradicionales, aunque acechados por la modernidad, siguen siendo fundamentales gracias a la dedicación de personas que, como Don Pedro, encuentran en cada jornada una oportunidad para salir adelante.