Este “baile” es un recordatorio visual de la inmensa energía que fluye bajo las ciudades durante los eventos meteorológicos extremos.
Aunque el fenómeno resulta hipnotizante para los transeúntes, las autoridades locales suelen recomendar mantener la distancia, ya que la presión del aire o del agua podría desplazar la tapa por completo, creando un riesgo para peatones y vehículos.