Lo que comenzó como un sueño para los novios se convirtió en el centro de atención de todos los presentes. La aparición del equino no fue solo un detalle decorativo, sino una parte fundamental de la ceremonia que dejó a todos con la boca abierta.
El caballo no llegó “al natural"; fue preparado con arreglos florales y monturas de gala que combinaban con la paleta de colores del evento.