La barda en cuestión muestra fisuras profundas que se extienden por casi 5 metros lineales.
Según los testimonios, el problema se originó tras el fuerte sismo ocurrido el pasado 2 de enero de 2026. Con el paso de las semanas, la estructura se ha ido venciendo debido a las réplicas constantes y la humedad acumulada por los árboles cercanos.
A pesar de que se han realizado gestiones ante el IGIFE (Instituto Guerrerense de la Infraestructura Física Educativa), la coordinación de Protección Civil Municipal no ha entregado el dictamen solicitado desde el mes de febrero.