A menudo eclipsados por las icónicas manchas blancas de su cabeza (que no son sus ojos, sino manchas oculares para confundir a sus presas), sus ojos reales revelan la inteligencia de uno de los mamíferos más complejos del océano.
Aunque las orcas dependen mucho de la ecolocalización para cazar, su vista es fundamental para la interacción social y el reconocimiento de su grupo familiar.