Este evento, que parece una criatura luminosa surcando el firmamento, no es un efecto alienígena, sino pura física atmosférica.
El lanzamiento ocurre normalmente durante el crepúsculo (poco antes del amanecer o después del atardecer). Mientras que en la superficie de la Tierra ya es de noche, el cohete asciende a una altitud tan elevada que todavía recibe la luz directa del sol.