El fuerte oleaje y las corrientes de arrastre han provocado la pérdida de mobiliario de playa (mesas y sillas) que fue arrastrado por el mar.
Se registra una notable disminución en la llegada de visitantes. Los pocos turistas que acuden optan por actividades recreativas seguras, como el uso de albercas en hoteles, evitando ingresar al mar debido al peligro.