Este grupo étnico de las regiones montañosas de Nepal no solo posee una adaptación genética única a la altitud, sino que constituye la columna vertebral logística y humana de cualquier ascenso al Everest.
Son los responsables de fijar las cuerdas y colocar las escaleras de aluminio sobre grietas profundas en la traicionera Cascada de Hielo de Khumbu, abriendo camino para los escaladores comerciales.