Una puesta de sol surrealista transformó el horizonte, proyectando una ilusión óptica que hacía parecer que múltiples soles colgaban simultáneamente sobre el cielo urbano.
Gracias a la disposición estratégica de diversas capas de nubes y cristales de hielo en la alta atmósfera, la luz solar se fragmentó y reflejó de tal manera que creó “soles fantasma” o par helios de una intensidad inusual.