De acuerdo con los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), correspondientes a 2024, alrededor de 127 mil 950 personas renunciaron a su trabajo en México debido a situaciones de acoso o discriminación laboral, una cifra que refleja la dimensión del problema en los centros de trabajo.
Entre los jóvenes, la presión constante, el trato hostil y la falta de apoyo por parte de compañeros o superiores son considerados algunos de los factores que más afectan su salud mental y su desarrollo profesional.
Una joven que recientemente dejó su empleo relató que, aunque no sufrió maltrato directo, el ambiente laboral terminó por orillarla a renunciar.
“Hace como seis meses renuncié a un trabajo. No porque me trataran mal, sino por una persona con la que trabajaba. Era muy trabajadora y quería que yo fuera igual, pero yo apenas iba entrando y no tenía las mismas posibilidades. En ese lugar sí se sentía mucha presión; había gente a la que simplemente no le caías bien o no te hacían caso. Si necesitabas ayuda, te ignoraban”, compartió.
Especialistas en salud laboral señalan que el acoso en el trabajo puede manifestarse a través de conductas como la exclusión, las humillaciones, las cargas excesivas de trabajo, la intimidación, los malos tratos o la discriminación, situaciones que pueden derivar en ansiedad, estrés, depresión e incluso en la decisión de abandonar el empleo.
Ante este panorama, expertos consideran fundamental que las empresas fortalezcan sus mecanismos de prevención, atención y denuncia, además de promover entornos laborales seguros, incluyentes y libres de violencia, especialmente para quienes inician su vida profesional.
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